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09. La vida del Agi -2 |
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De vez en cuando, cuando se presenta una ocasión particular, trato de hacer criar a la pareja de AGI los nacidos de las nodrizas y algunas veces las cosas van bien, pero yo no me ilusiono, porque pienso que con los propios nacidos, que son menos vivaces de aquellos de las nodrizas, el suceso no habría sido el mismo. De todos modos, en estos casos "confortantes" me prevengo de registrar este aspecto positivo de la rusticidad que me servirá el año sucesivo como criterio selectivo, en el caso fuese incierto, en la esco- gencia entre dos sujetos. Recomiendo también registrar siempre en el libro de crianza cada caracteristica, positiva o negativa que esa sea, de cada sujeto, bien sea para favorecer la escogencia de los reproductores, como para informar sobre la situación a los criadores con los cuales eventualmente hago cambios. A este propósito, tengo que decir pero que, el punto al cual he llegado, prefiero utilizar como reproductores solo mis sujetos, ya que forman parte de un "cepo" ya consolidado, del cual conozco "vida, muerte y milagros" y que forman parte de la línea de sangre de sujetos blancos de particular belleza. Mentiría si afirmara que mi cepo, indiscutiblemente en los primeros puestos en el hecho de tipicidad, es también en el hecho de rusticidad. El AGI como igualmente los Pari- sienses de mayor prestigio, reserva a menudo feas sorpresas y es propio el estado de impotencia frente a los eventos negativos, entre los cuales los no raros improvisos malores o las improvisas muertes, lo que ha desmoralizado también a algunos entre los apasionados más tenaces, los cuales han terminado por dirigir su atención a razas menos comprometedoras. En tantos años de regocijo y de sufrimientos vividos curando este hobby, me he hecho una mia filosofía, llamemosla así, "fatalista". Cuando pierdo un sujeto espléndido sobre el cual había depositado muchas esperanzas, ma apuro a registrat el "luto" en los libros de crianza y trato de quitarmelo inmediatamente de la cabeza para que todo termine allí, consolandome también con el pensamiento que el DNA de aquel sujeto, de todos modos está presente en otros varios ejemplares aún vivos y végetos. Y además, con la misma retórica, me digo que de todos modos en la vida hay cosas más importantes que los canarios. |