07. LA GENETICA DEL AGI - 2

Pero se impugnará que, relati- vamente a la cabeza, haciendo así, permanece en mi cepo un cierto porcentaje de señas personales impropias. Esto es cierto, pero al mismo tiempo no me preocupa, ya que la tipicidad que yo ya he alcanzado, y a la cual puedo en cualquier momento recurrir con acoples adecuados, es garantía para el mantenimiento de un cepo que, aún con el mínimo de hetereogeneidad residua, está en grado de suministrar cada año un notable porcentaje de sujetos con capuchos completos y voluminosos; es decir, según mi opinión, es el máximo que actualmente es posible obtener sobre las señas personales de esta Raza, como del resto sobre aquellos del Parisiense. Quiero evidenciar que a la base de este mejoramiento racial está el reclutamiento en el cepo que va "purificándose" en el tiempo, y por lo tanto en cada sujeto que de eso cada año adquiere la vida, del máximo número de aquellas numerosas "pequeñas mutaciones" que están en la base de la herencia cuantitativa. Insisto sobre el concepto de reclutamiento ya que eso comprende también aquello de esos "genes modificados", de donde la genética nos habla desde hace muchos años, como "genes secundarios" de la suma total de los cuales un caracter se manifiesta en su máxima expresión.

Entre todos estos "genes de contribución parcial", en gran parte heredados del Parisiense, ciertamente hay alguno, uno, dos, diez, no sabría, presente solo en el AGI, que es respon- sable de la tendencia hacia adelante del plumaje.

Yo pienso que mi cepo, y ciertamente también aquel de otros criadores, haya "reclutado" muchos, si no todos, de estas "pequeñas contribuciones" y esto es lo que garantiza la estabilidad de un "cepo".