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Son estos últimos "capuchos" que me
indican tratarse, para éstas como para las otras señas
personales típicas del AGI, de una evolución basada
ciertamente en la herencia cuantitativa, como para todas
las restantes transmitidas por el progenitor Parisiense,
pero con la "ingerencia" de uno o más factores
peculiares del AGI, y solo de eso, que en su totalidad,
son responsables de la dirección en adelante de las
plumas de las tres arrugas. En otras palabras, el AGI
aflora de todas aquellas pequeñas mutaciones que han
hecho "grande" el Parisiense, más aquellas
nuevas tres que han substituido, más o menos com-
pletamente, aquellas típicas de eso y que son el
resultado de la denominada tendencia en adelante
de las plumas. Cuanto más numerosas son aquellas
pequeñas contribuciones responsables de la herencia
cuantitativa, tanto más típicas resultan las señas
personales.
Pero henos aquí a una mia primera comprobación.
Acoplando sujetos con capucho completo entre ellos, el
capucho de los hijos resulta un poco más estrecho de
aquel de los padres, como si esta enérgica
"tendencia en adelante" hubiese empobrecido el
espacio ocupado por las plumas laterales de la cabeza. Ya
que yo crio una gran cantidad de AGI cada año, he podido
constatar inequivocadamente que el acople de un sujeto
con capucho completo al máximo de la tipicidad, con uno
con plumaje de la cabeza menos típico, es decir
parcialmente a capucho, especialmente al centro, formará
prole con capucho de máxima tipicidad.
  
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