5. LAS SEÑAS PERSONALES

Yo creo que me puedo enorgullecer de haber sido uno de los primeros en darme cuenta de esta evolución del Parisiense al AGI, y a iniciar la selección dirigida de las señas per- sonales diferenciadas más sobresalientes, en particular del plumaje de la cabeza cuya definitiva conformación fue muy bien individuada en una reunión de la Comisión Técni- ca del febrero de 1986, presidida por el Prof. Zingoni. Fue en el curso de esta circuns- tancia que fue votado unánimemente la dicción "arrugamiento a capucho".

Estas señas personales diferenciales provienen de la tendencia de esta Raza a tener las plumas de las hombreras, y sobretodo, aquellas del pecho y de la cabeza, dirigidas hacia adelante, de forma tal que el jabot asemeja en algún modo a aquel del Padovano, mien- tras el plumaje de la cabeza está completamente dirigido decididamente hacia adelante, como si los dedos de una mano misteriosa lo hubiesen empujado desde atrás para formar una especie de visera sobre el pico y los ojos, que recuerda el conocido capucho de los padres capuchinos.

Yo considero verdaderamente típico solamente un capucho formado por plumas dirigidas hacia adelante en su totalidad, aunque en la crianza, algunas veces, encuentro convenien- te utilizar sujetos con capuchos parcialmente completos, como dentro de poco especifi- caré.