2. EL CAMINO EVOLUTIVO

La principal causa de la evolución animal y vegetal, y la consiguiente formación de las Razas, Especies, etc, es siempre y solo la aparición y la confirmación de las mutuaciones genéticas; mutuaciones que, por lo que nos respecta, son consideradas bajo dos dife- rentes aspectos de la transmisión hereditaria. El primer aspecto nos dice que el efecto de una mutación (variación puntiforme de la estructura del DNA de un cromosoma) puede manifestarse improvisamente, en una cualquiera generación, con señas personales tan precisas y eclatantes que su selección puede requerir pocas, o algunas veces poquí- simas, generaciones bien sea en especie como en obra del hombre. Limitándonos al estado doméstico, existen algunos ejemplos; en el Canario: la aparición del copete y del color marrón del plumaje completo, o tal vez la desaparición de los lipocromas (sujetos blancos), o su esclarecimiento (sujetos color marfíl), etc. Todas "variaciones sobre el tema" debidas a las mutaciones que los criadores conocen bien. En estos casos la verifi- cación del dominio y de los recesos genéticos de aquel cierto caracter, guía con facili- dad al criador en el proceso selectivo. En substancia; o sí o nó, o la seña personal apare- ce o no aparece, o tal vez, en un tercer caso, es segregado y reaparece tal cuál en o en las generaciones sucesivas (caracter recesivo). No hay otras alternativas substanciales. Esta es la denominada herencia mendeliana, aquella de los famosos guisantes verdes y ama- rillos descrita en las leyes de Mendel.

Anticipo inmediatamente que esta herencia no se refiere al AGI, sino para la adquisición de ciertos colores, tales como el blanco, marrón y algunos otros, lo que es común a todas las otras razas.

El segundo aspecto que, por lo que se refiere en particular el AGI, es de importancia fun- damental, nos dice que ciertas mutaciones pueden dar a lugar a manifestaciones exterio- res (¡el fenotipo!) así exíguas de pasar inicialmente inobservadas. ¡Pero, bien entendido, se trata siempre de variaciones del DNA!. Solo que tienen efectos limitados. Pero, estos "pequeños eventos", más o menos descuidables, con el lento transcurrir del tiempo, pue- den finalmente manifestarse y, en tal caso, ser objeto de selección, para dar vida, en tiempos largos, a nuevas Razas, y en Especies también a unas nuevas Especies. Esta es la denominada herencia cuantitativa. ¡Esta sí que interesa al AGI!. Los ejemplos los volvemos a encontrar en las variaciones de la medida, en el desarrollo de cada una de las plumas, en la cantidad de huevos depositados, etc, naturalmente sea hacia un aumento que hacia una disminución de su entidad. Se trata de caracteres cuyo valor es medible con las comunes unidades de medida: longitud, peso, número, etc.